jueves, 6 de diciembre de 2007

Hasta que la muerte nos separe…

Sin duda, en una país con tanta historia, miles de reyes desfilaron por la historia. Y la mayoría, buscaba algo en común: tener la vida eterna y poder eterno.

Resulta que al primer Rey de la China unificada, Qing, no le fue suficiente tener en su mano el poder de controlar todas las tierras que habia ganado con sudor y lagrimas. Quería a toda costa extender su imperio hasta el más allá. Claro, los funcionarios estaban espantados al saber que el rey Qing iba a mandar a enterrar a la mitad de su ejercito vivo. Al final lo convencieron, y Qing decidió convocar a todos los artesanos del país a construir su tumba. (empezó a realizarlo aún siendo joven... sé que los chinos suelen hacer las cosas con mas anticipación, pero me parece que éste lo exageró un poco o se tenía demasiada poca fé).

El resultado, miles y miles de soldados de terracota enterrados junto a su ataúl. Lo sorprendente de ésto es que cada uno de ellos fue hecho con modelo real, o sea que ninguna cara se repite.

En fin, supongo que antes de morir, el rey debió haber pensado:

“Quiero verlos hasta que la muerte nos separe... No no no... mejor quiero que me sigan hasta más alla de la muerte.”


Lo mismo pasa con los presidentes no? Menos mal que no pasó el referetum de Huguito! Lo único que le falta es pedir que lo entierre junto con todos los petroleos.

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