jueves, 7 de febrero de 2008

Te acordas de aquellos tiempos???

Es raro como las cosas de la vida vuelven siempre en forma del círculo perfecto. Después de la primera semana de trabajo en L’Oreal, empezamos a organizar la famosa salida: alter-office.

Nunca me hubiera imaginado que mi vida aburrida parisina dio una vuelta a la tuerca. Es que en el trabajo anterior, prácticamente estaba sola. Nunca saboree la soledad de la manera como lo hice. Llegaba sola al trabajo, saludaba a la gente con una simple sonrisa y nada mas, almorzaba sola, hacia lo que tenía que hacer sola, tomaba el café cada tanto con mi jefe, pero nunca excedía a los 5 minutos. Estaba más sola que una ostra. Claro, ahora en L’Oreal todo es diferente. Primero en vez de ser 1 de las pocas pasantes, acá somos unos 20 mínimos en la división, sin contar de la empresa entera. Después la mayoría de la gente cuenta entre 20 a 24 años, con solo pocos fuera del rango.

Mi primer after-office fue triste. No triste por las personas, ni por el ambiente. Al contrario, fue bárbaro. Pero triste de cómo es el after-office en si, y de cómo mi vida adolescente termino. Comienza estilo 7 de la tarde, con la entrada tenemos consumición libre hasta las 9, y un buffet de comida estilo “cena livianita”. Después a las 9 y 30 comienza a subir el volumen, y la gente comienza a bailar. Y eso fue lo que me entristeció: Estoy volviendo a los matinees!!!!!!! Nooooooooooooooooooooooo!!!!! Para peor, salvo nuestro grupo, hay una gran mayoría de la gente que es candidato perfecto a lo llamado: padres o abuelos. Y a las 11, a mas tardar 11:30, como el cuento de ada tenemos que volver forzosamente a nuestra casa debido a la restricción de transporte: en Paris todos los metros cierran a las 12 de la noche, y que Dios te bendiga no solo para pagar sino también para conseguir el taxi!

Al menos espero conocer a todos los bares de Paris después de estos 6 meses.

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